
Siempre he pensado en el plus de peligrosidad que tiene nuestro oficio.
Lo sé, no vamos a la obra o a pintar (bueno, en mi caso sí estuve un tiempo trabajando de pintor, pero de brocha gorda!), pero tiene otras peculiaridades que ni Linda Seger, Ni McKee (el real y el parodiado), ni Syd Field han tenido en cuenta, como por ejemplo:
- Acostarte tarde por una idea que te ronda. No te dejan las ideas dormir. Si es que...
- La soledad del teclado de fondo.
- La idea que no sale y que te puede llevar estar 3 horas delante del teclado (y lo que pasa es que te pones a mirar webs y blogs y te olvidas de la idea buena).
- Mermar tu vida social. No tener temas de qué hablar con tus amigos no trabajadores del sector.
- No saber como va tu equipo de fútbol (en este caso el Valencia, por supuesto, ¿Cómo va?).
- Las prisas para mandar tu guión a una subvención, a un premio, a un amigo, a un productor.
- La cantidad de libros que lees a lo largo de tu vida, y de los que solo te quedas con una frase, mejor, con una palabra, o tres: perseverancia, perseverancia, perseverancia.
- Lo que te jode ver buenas películas. Siempre piensas: yo quería haber escrito eso, leñe.
- Por el contrario: lo que reconforta ver malas. Ves, yo lo hago mejor, seguro.
- La libretita al lado de la cama. Ver que solo escribes chorradas noche tras noche. Ya lo decía Billy Wilder.
- Estar oído avizor en el bus, el metro, en la cola del supermercado, en un parque, donde sea. Eres más cotilla que la vecina!
- Los dolores de espalda (mal común). Deberían hacer un homeópata, fisioterapeuta o lo que sea para guionistas. Se iba a forrar el tío!
- Los post it. Los inventaron para nosotros, no? Buscar la idea que habías apuntado en aquel para cruzarla con la que tienes en este.
- Por extensión, las libretas para ideas. Esta para la peli, esta para la tv-movie, esta para el docu, esta para la obra de teatro, esta para...
- Asustarte pensando que no quieres llegar al día que escribas por dejadez, que lo haces por amor a tu trabajo, aunque sea en un documental sobre el crustáceo marino, pero que divertido era el maldito crustáceo.
- Las reuniones con otros guionistas. Parecen el disparador de ideas absurdas, de proyectos, vamos que no somos realistas, que de ‘a cuanto está el pan señora’ no se habla.
- Pensar en lo que realmente te pierdes mientras estás tecleando y que mientras escribo esto, ella ya está en la cama esperándome. Bona nit :)
Podéis seguir...